jueves, 29 de abril de 2010

La Mesa Verde

El sol como un gran animal demasiado amarillo. Es una suerte que nadie me ayude. Nada más peligroso, cuando se necesita ayuda, que recibir ayuda.

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Me rememoro al sol de la infancia, infusa de muerte, de vida hermosa.

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Pero a mi noche no la mata ningún sol.

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La errancia, la canción de nosotros dos, tiemblo como en una metáfora el alma comparada con una candela.

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Y nada será tuyo salvo un ir hacia donde no hay dónde.

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He aquí que se estremece el espacio como un gran loco.

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Alguien demora en el jardín el paso del tiempo.

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Me alimento de música y de agua negra. Soy tu niña calcinada por un sueño implacable.

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Máscaras de la noche en qué lugar perdido que nadie más que yo conoce.

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¿Tendré tiempo para hacerme una máscara cuando emerja de la sombra?

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Invitada a ir nada más hasta el fondo.

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Me pruebo en el lenguaje en que compruebo el peso de mis muertos.

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El mar esconde sus muertos. Porque lo de abajo tiene que quedar abajo.

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Para mejor ser el que fue, ha querellado con su nueva sombra, ha luchado contra lo opaco.


Alejandra Pizarnik.

martes, 27 de abril de 2010

Bruja (fragmento)

Integró una biblioteca con volúmenes rosa, tuvo casi todos los discos de Pedro Vargas y algunos de Elvira Ríos; llegó un momento en que ya poco deseaba y su capricho sólo halló ejercicio en alguna golosina, un perfume nuevo, una sazón de pescado. Pero después Paula quiso tener un hombre que la amara, y aunque vaciló largo tiempo entre recibir en su lecho a cualquiera de sus fieles pretendientes o crear un ser que cumpliera en todo sus románticas visiones de antaño, comprendió que no había alternativas y le era forzoso decidirse por lo último. Un amante del pueblo hubiera preguntado, inquirido hasta descubrir, más allá de la sonrisa, el poder de bruja. Y entonces hubiera sido el terror, la persecución, la locura.
Creó su hombre. Su hombre la amó. Era bello, fino, se llamaba Esteban, jamás quería salir de la casa: así tenía que ser. Ya enteramente aislada de sus semejantes, Paula negó el té a los amigos y éstos presintieron la regencia de un macho en la casa. Tristes de corazón, se volvieron al pueblo.


Julio Cortázar.

martes, 20 de abril de 2010

La sirena varada (fragmento)

Encuentro que la vida es aburrida y estúpida por falta de imaginación. Demasiada razón, demasiada disciplina en todo. Y he pensado que en cualquier rincón hay media docena de hombres interesantes, con fantasía y sin sentido, que se están pudriendo entre los demás. Pues bien: yo voy a reunirlos en mi casa, libres y disparatados. A inventar una vida nueva, a soñar imposibles. Y todos conmigo, en esta casa: un asilo para huérfanos de sentido común.

Alejandro Casona.

sábado, 17 de abril de 2010

Un amor contra natura

Festejado fue siempre el fervor erótico de los habitantes de Citeres, la isla consagrada a Afrodita. "Aquí todo está permitido", decían, "con la condición de que culmine en la cópula, pues de lo contrario es puro vicio". De modo que aquel espéctaculo los espantó. Durante varios días, en la playa, a la plena luz del sol, dos viciosos se abrazaban, se besaban, se acariciaban. Él, en opulenta erección, rugía de magnífico ardor. Ella lanzaba maravillosos himnos obscenos. Hasta ahí todo estaba en regla y no había nada que decir. Pero después de una hora de preparativos él regresaba al bosque y ella se iba a nadar en las aguas del mar cretense. Los pobladores de Citeres no toleraron tanto escándalo y el centauro y la sirena fueron conducidos a la cárcel.


Marco Denevi.
El Jardín de las Delicias. Mitos Eróticos.

sábado, 3 de abril de 2010

Interrogante

¿Por qué serás tan condenadamente retorcido?
Tus idas y vueltas son insoportables...

jueves, 1 de abril de 2010

La construcción corre por tu cuenta

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a a Abramos alegrías allá alma Aquí árboles aromas arroyos brilla colores compartamos con con cuenta cuentos de de de de de de de despliegan dramas dulcificados El el el enriquecernos Escuchemos hay hermosos historias historias hojas impregnados interpretarlas La La La la la las lavando Leamos lejos lejos literatura llevándoselas Llora lluvia lo los los los los los luz más más más mejores mentes miedos muerte muestra murmullo naturaleza néctar nos nos novelas nuestra nuestras nuestras nuestros nuestros ofrece oscuridad para para penas percibirlas poesías que que que rodea saber sabiduría se sentimientos sólo sublime sus sus sus teje teñidos todos universo vida y y , , , , , , , , , , , , , , . . . . . ; ¿ ¡ ¡ ¡ ? ! ! !